Propuestas y preocupaciones sobre

Equidad educativa

La crisis sanitaria se ha encontrado con centros educativos, docentes y estudiantado sin recursos suficientes para adaptarse a la realidad que exige la crisis sanitaria.
La brecha digital afecta al 10% del alumnado, según datos del Ministerio de Educación. Además, no necesariamente todo el alumnado con acceso a medios digitales puede recibir el apoyo suficiente para adquirir satisfactoriamente las competencias. Las consecuencias pueden ser especialmente preocupantes para familias con peores condiciones socioeconómicas y estudiantes con mayor riesgo de abandono escolar. Es por ello necesario tomar medidas para reducir el impacto educativo y garantizar que nadie se queda atrás.
El no poder dar seguimiento de forma efectiva a las clases o prácticas, la sobrecarga de tareas y el retraso de la toma de decisiones sobre su evaluación genera incertidumbre en el alumnado, estrés y sensación de desamparo, que se suman a las emociones derivadas de la crisis sanitaria y el confinamiento.

Formación a distancia

  • Permitir la movilidad extraordinaria de estudiantes a sus centros/residencias de estudiante para poder recoger el material que necesiten para su trabajo-evaluaciones.
  • La suspensión de las clases presenciales hasta final de curso, sustituyéndolas por formación a distancia de calidad, adaptando las metodologías y contenidos evitando la sobrecarga a estudiantes.
  • Agilizar la toma de decisiones de las administraciones educativas, reduciendo la desinformación e incertidumbre en el alumnado.
  • La creación de un programa que impulse el préstamo de recursos tecnológicos a domicilio para garantizar el acceso a Internet de todo el estudiantado, en colaboración con los Ayuntamientos y ONG.
  • La creación de ayudas para la instalación y el pago de la tarifa de Internet en el domicilio para aquellas familias sin conexión a Internet que justifiquen su imposibilidad de asumir este coste añadido por su difícil situación económica.
  • Garantizar la sustitución de profesorado que haya cursado baja durante la crisis sanitaria y social del COVID-19, para asegurar que todo el alumnado reciba una formación a distancia de calidad.
  • Dotar a los centros educativos y a los estudiantes de la tecnología y la formación necesarias para tener educación a distancia, ofrecer formación permanente y obligatoria para el profesorado sobre el uso de las tecnologías y metodologías para la adaptación de recursos educativos al contexto digital. Así como desarrollar por parte de las administraciones educativas plataformas específicas adecuadas para la formación online (las cuales no vulneren la privacidad, sobrecarguen los sistemas o tengan limitaciones de conexiones.

Evaluaciones

  • Modificar la evaluación del alumnado para limitar la repetición de curso, una medida contrastadamente ineficaz y desigual, pero muy habitual en nuestros centros, que se puede agravar en estas circunstancias de manera muy injusta. La repetición debe ser una excepción mucho mayor que en un año habitual, casi residual. Tender hacia un modelo de evaluación comprensiva en todos los niveles.
  • Utilizar trabajos y ensayos como forma de evaluación alternativa a exámenes. Asegurar por parte del profesorado que el alumnado cuenta con los materiales necesarios para la ejecución de estas pruebas.
  • Establecer un plazo no inferior a 48 horas para contestar a todas las pruebas o evaluaciones online que se realicen. De esta forma se tendría en cuenta que no todo el alumnado tiene conexión permanente a internet o los mismos medios o los cambios de horarios de alumnos internacionales.
  • Para que el no desarrollo de clases presenciales impacte lo mínimo en el mantenimiento de sus becas o en la nota media que determina el acceso a otras etapas educativas u oposiciones, pedimos flexibilidad para aplicar el criterio de aprobado y que todas las notas de las asignaturas aprobadas se igualen a la media de notas del expediente de cada estudiante para que en el presente cuatrimestre no se pueda sacar ninguna nota por debajo de la media general de cada persona.
  • Ante la no superación de asignaturas durante el período afectado por la crisis sanitaria y la necesidad del pago de segundas matrículas, estas no verán incrementado su precio.
  • Es necesario que todos los centros universitarios adapten de forma coordinada sus criterios de evaluación y los comuniquen de forma lo más anticipada posible al alumnado.
  • Contar con el alumnado en la toma de decisiones y adaptación de evaluaciones y calendario escolar es imprescindible en todo momento, con mayor motivo en la actualidad para que puedan tenerse en cuenta las dificultades y necesidades de toda la Comunidad Educativa.
  • Reunir al CEUNE para debatir junto al alumnado universitario las medidas que desde el Ministerio de Universidades se valoran adoptar.
  • Acordar junto al alumnado y comunicar con celeridad los criterios de evaluación que se van a adoptar hasta final de curso. Celebrar con carácter excepcional en todos los centros educativos el periodo de exámenes extraordinarios en el mes de septiembre.
  • Toda la planificación de la universidad debe ser flexible y los centros universitarios deben poder modificar sus calendarios y extender por acuerdo de sus rectorados/consejos de gobierno las fechas de exámenes o entrega de trabajos, siempre dentro del marco de fechas acordado en las conferencias sectoriales del Ministerio de Educación y FP y del Ministerio de Universidades.
  • La posibilidad de matricularse de estudios superiores para el curso 2020/2021, como los másteres o grados superiores de FP, pese a tener pendiente la realización de prácticas curriculares u otra asignatura del grado. Solo así, con la matrícula condicionada, se puede evitar que se pierda un año académico en aquellos estudiantes que tienen todos sus créditos aprobados, salvo los correspondientes a las prácticas curriculares o asignaturas que requieren de una asistencia presencial.

Pruebas de acceso a la educación superior

  • Decidir lo antes posible las fechas de las pruebas de acceso a la educación superior y mantenerlas en la medida de lo posible para generar más seguridad y certidumbre en el alumnado. Las fechas y formas de evaluación pueden fijarse en función de determinados escenarios. En caso de tener que suspenderse las pruebas, se avisará al estudiantado con un mínimo de 15 días.
  • Flexibilizar los contenidos de las pruebas de acceso a FP y a la universidad para solo incluir los temarios que se han estudiado durante los meses de septiembre de 2019 a febrero de 2020. Estos se establecerán de forma coordinada entre administraciones educativas.
  • En el supuesto de tener que aplazar las pruebas, el Ministerio debe coordinarse con las CC AA mediante la convocatoria de una Mesa Sectorial de Educación y con el Consejo Escolar del Estado para tratar el aplazamiento contando con la participación del alumnado.
  • Garantizar las medidas sanitarias durante el desarrollo de las pruebas, entregando de forma gratuita mascarillas a todas las personas implicadas en el desarrollo de las pruebas y habilitando más lugares para su realización con el fin de evitar la concentración de personas. Los exámenes se podrían hacer en más facultades de las universidades y también, si fuese necesario, en centros educativos y/o pabellones de los municipios y pedanías. Así se evitaría la concentración de personas, al crear grupos más pequeños de estudiantes.
  • Establecer en los centros universitarios y de formación profesional un periodo unánime de matrícula tras las convocatorias extraordinarias en las pruebas de acceso. El calendario de matrícula debe ser coherente con las fechas de las convocatorias extraordinarias y no penalizar al alumnado por las diferentes fechas para la realización de las pruebas.

Apoyo educativo y adaptaciones de currículo

  • Aprovechar el verano y, si lo permite la situación sanitaria, abrir los centros escolares para ofrecer oportunidades educativas a todo el alumnado, especialmente a aquellos en situación desfavorecida o con desfase educativo garantizando las adecuadas condiciones térmicas y ambientales de los espacios. Ampliar el refuerzo educativo en horario escolar y extraescolar durante el próximo curso, reeditando con mayor amplitud el programa PROA y otros programas autonómicos o municipales. Para la ejecución de estos programas se reforzarán las plantillas de los centros educativos.
  • Favorecer y apoyar la labor de las entidades que realizan actividades de Educación No Formal y reconocer el valor educativo de estas actividades, complementando a la educación formal en la adquisición de competencias blandas y transversales.
  • Adaptar el currículo del próximo curso evitando la sobrecarga lectiva y priorizar aprendizajes no abordados en función de las necesidades de cada estudiante y nivel, para asegurar la adquisición de las competencias básicas por todo el alumnado.
  • Priorizar un plan de abandono escolar coordinado entre el Estado y las Comunidades Autónomas, atendiendo a la complicada situación económica, con medidas para que todos los estudiantes puedan continuar en el sistema educativo con las máximas garantías e igualdad de oportunidades posibles.
  • Garantizar que la vuelta a las aulas se hace sin poner en riesgo la salud de la comunidad educativa, estableciendo las medidas oportunas desde las Administraciones.

Medidas de apoyo económico

  • Que la convocatoria de becas y ayudas al estudio elimine los requisitos académicos y priorice los socioeconómicos. De la misma forma, que se aplique mayor flexibilidad y se tengan en cuenta causas sobrevenidas socioeconómicamente por el estudiantado (perdida de un familiar, perdida de trabajo, no poder trabajar en periodo estival para tener ingresos para el siguiente curso, etc.)
  • El aumento del presupuesto destinado a ayudas al estudio, especialmente para niveles postobligatorios no universitarios, donde se produce el mayor desvínculo de estudiantes del sistema educativo.
  • La no computación de las asignaturas suspendidas en el segundo y tercer trimestre a la hora de conceder las becas del Ministerio de Educación en bachillerato y FP, y tampoco las asignaturas suspensas en el segundo cuatrimestre universitario. Así como no tener que devolver la cuantía de las becas y ayudas al estudio por materias no superadas durante la crisis sanitaria.
  • Regular la horquilla de tasas universitarias para que estas sean más bajas en el curso 2020-2021.
  • Ampliar los plazos del pago de matrícula para el curso 2020/2021 y suspensión del pago de matrícula en el curso 2020/2021 para aquellas asignaturas suspendidas durante el segundo cuatrimestre del curso 2019/2020, periodo en el que la evaluación es a distancia y la crisis sanitaria y social del coronavirus afecta al rendimiento del estudiantado.

Prácticas curriculares y extracurriculares no laborales

  • Que las prácticas curriculares que ya se han realizado en más de un 50% durante el curso 2019/2020, puedan superarse con la realización de un trabajo complementario. En caso de estudiantes que no hayan podido alcanzar el 50% de las prácticas curriculares, que estos puedan tener prioridad durante el año natural 2020 tras la vuelta a la actividad si no se pueden realizar dichas prácticas durante los meses de verano. Que se proceda hasta completar el 50% de la carga lectiva de las prácticas curriculares, momento en el cual se procederá a la realización de un trabajo complementario.
  • Devolución de las tasas de matriculación en las asignaturas de prácticas que se han pagado en el curso 2019/2020 y que no se han podido cursar.
  • Aplazar las prácticas curriculares obligatorias para el curso 2020/2021 sin coste económico para el alumnado y priorizar que al alumnado que no las pudo realizar a causa de la crisis sanitaria durante el curso 2019/2020.
  • La realización de las prácticas curriculares del curso 2019/2020 durante el verano de 2020 en el Sistema Nacional de Salud para aquellos estudiantes de la rama de Ciencias de la Salud que lo soliciten. Tendrán prioridad para la realización de esta medida el estudiantado del último curso de los grados.
  • La realización de las prácticas curriculares del curso 2019/2020 entre septiembre y diciembre de 2020 para aquellos estudiantes de las facultades de Educación que lo soliciten.
  • Que se permita la realización de las prácticas presenciales en el centro de trabajo en el primer trimestre del curso 2020/2021 para aquellos estudiantes que lo soliciten, priorizando al alumnado que no las pudo realizar a causa de la crisis sanitaria durante el curso 2019/2020. En ningún caso esta repetición de matrícula para las asignaturas de prácticas curriculares obligatorias conllevará coste económico para el alumnado.
  • Las prácticas extracurriculares no laborales deben ser suprimidas y sustituidas por contratos de trabajo. Como medida circunstancial, se deben paralizar las prácticas extracurriculares no laborales que se desarrollaban durante el 2020 mientras la actividad académica se encuentre pausada. De la misma forma es necesario proteger a las personas jóvenes que recibían una prestación por el desarrollo de esas prácticas no laborales, que en muchos casos suponían el total de sus ingresos y computaba en su cotización. Garantizar una ayuda equivalente durante los meses de suspensión de sus prácticas.

Erasmus y otros planes de movilidad

  • Coordinación entre las instituciones educativas, facilidades en cuanto a la evaluación y claridad en la transmisión de la información para que el alumnado Erasmus o cursando otro programa de movilidad no se vea en la obligación de volver al país donde cursaba estudios durante la crisis sanitaria.
  • Que el SEPIE actúe con máxima flexibilidad para todos aquellos proyectos Erasmus que lo requieran, con el fin de adaptarse a las circunstancias particulares del caso en beneficio del alumnado, acogiéndose a la clausula de fuerza mayor amparada por la DG AEC de la Comisión Europea.
  • Buscar todas las alternativas posibles para favorecer el reconocimiento de créditos en las experiencias de movilidad, tanto del estudiantado de movilidad entrante como saliente.
  • Dotar de indicaciones particulares por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación sobre su situación y cómo deben proceder, al tener estancias que pueden prolongarse hasta julio.
  • Que aquellas estudiantes que hayan tenido que interrumpir su movilidad de forma abrupta sigan recibiendo la parte restante de su beca de movilidad que sea necesaria para cubrir costes adicionales como billetes de vuelta a su destino. Esta medida tiene el objetivo de que la crisis no tenga repercusión económica negativa en el estudiantado y sus familias, sin que esto suponga un gasto extra dentro del programa.
  • En los casos en los que sea posible, aplazar las movilidades no realizadas para próximos cuatrimestres, de forma que el estudiante puede seguir beneficiándose de la experiencia Erasmus.

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